PERFIL IDEAL DEL GRADUADO

En cierto sentido, el estudiante al momento de graduarse de la escuela secundaria, es una persona en crecimiento.

Podemos decir, que ha producido un desarrollo físico, emocional y mental que destacaron sus fortalezas, sus habilidades y las características que sus compañeros y los adultos empiezan a apreciar.

También ha vivido fracasos y decepciones, sin embargo, aun éstos le han ayudado en su camino hacia la madurez. Ha completado una parte del equipamiento necesario para las siguientes etapas de la vida.

Al graduarse, el estudiante de un colegio jesuita ha superado durante esos años varios de los conflictos propios de la adolescencia, fluctuando entre alzas y bajas de temor y confianza, amor y soledad, confusión y logros.

Durante los últimos años del secundario comienza a despertar a la complejidad del mundo del adulto, descubriendo muchas cosas desconcertantes. Por eso, según comienzan a asentarse algunas de las inquietudes internas de los años transcurridos, mira al mundo del adulto con un sentido de asombro, con un deseo creciente de entrar en él. Se siente cada vez más confiado y seguro entre sus compañeros; conoce el terreno de la cultura de los jóvenes; puede captar más fácilmente las ideas y sentimientos de esa cultura, lo que se espera de él en una situación dada y es lo suficientemente independiente para decidir sus respuestas.

Las cualidades deseables del graduado del colegio del Salvador, como colegio jesuita pueden resumirse en la frase "hombre con y para los demás” y en la imagen - síntesis expresada por el P. General P. H. Kolvenbach SJ “una persona consciente competente, compasiva y comprometida”

Para describir al graduado bajo cinco categorías generales, hemos seleccionado las cualidades que parecen más deseables, no solamente para este período del umbral, sino para su vida adulta.

Las categorías son: Abierto al crecimiento como persona, intelectualmente competente, religioso, que ama y capaz de un compromiso solidario.

1) ABIERTO AL CRECIMIENTO COMO PERSONA

Al graduarse, el estudiante de un colegio jesuita, ha madurado como persona: emocional, intelectual, física, social, y religiosamente hasta un nivel que refleja responsabilidad intencional por su desarrollo. Está empezando una búsqueda para alcanzar su desarrollo pleno, buscando oportunidades para ampliar sus conocimientos, imaginación, sentimientos y conciencia moral y religiosa.

1 Comprende su obligación consigo mismo, para proseguir su propio crecimiento como persona; está desarrollando un deseo de integridad y excelencia en múltiples facetas de su vida.

2 Está aprendiendo, en su búsqueda del desarrollo, a aceptarse a sí mismo, tanto en sus talentos como sus limitaciones. Su participación en los diversos niveles de la comunidad escolar lo ha ayudado significativamente en esta aceptación de sí mismo. Comprende el sentido profundo del ser persona.

3 Es más consciente de sus sentimientos y de cómo éstos lo motivan y es más libre y auténtico en expresarlos; al mismo tiempo ha comenzado a enfrentarse con las responsabilidades para consigo mismo y con los demás y a manejar sus reacciones compulsivas o impulsivas.

4 Es receptivo a una variedad de experiencias estéticas y continúa desarrollando el campo de sus sensibilidades imaginativas.

5 Se hace más flexible y abierto a otros puntos de vista; reconoce cuánto ha aprendido de escuchar a sus compañeros u otras personas que considere de valor.

6 Está desarrollando un hábito de reflexión basado en su experiencia preparándose para ser capaz de decidir rectamente desde una reflexión profunda.

7 Está explorando las opciones con capacidad de "discernimiento" de una profesión o carrera y de un futuro estilo de vida dentro de un marco de valores. Se abre a descubrir su vocación humana y es capaz de expresarla como Proyecto de Vida.

2) INTELECTUALMENTE COMPETENTE

Al llegar el momento de graduarse, el estudiante del Salvador mostrará un dominio apropiado de las herramientas fundamentales del aprendizaje y está en camino de pulir y profundizar sus habilidades intelectuales con miras a un conocimiento más profundo y a un pensamiento propio. Ya comienza a ver la necesidad de la integridad intelectual en áreas que le preocupan, tales como la búsqueda de la verdad, de la justicia social, del diálogo entre culturas y personas, de las implicancias éticas de la globalización y de la nueva era digital, entre otras.. Ha establecido las bases de una cultura del trabajo intelectual que implica dedicación, motivación y compromiso sostenido. Ha desarrollado competencias intelectuales básicas como para continuar estudios universitarios. Maneja con fluidez una lengua extranjera y el lenguaje informático. Ha internalizado hábitos de estudio sistemáticos y está preparado para asumir las competencias -es decir las capacidades complejas en acción- que la vida universitaria y profesional requieren.

A - Habilidades y actitudes.

1 Está desarrollando un dominio en habilidades de lógica y de pensamiento crítico.

2 Está desarrollando mayor precisión y un estilo personal en el pensamiento y en la expresión, tanto escrita como oral, siendo capaz de comprender lo que lee y de comunicar correctamente sus ideas.

3 Está desarrollando una curiosidad por explorar ideas y problemáticas.

4 Está desarrollando una forma organizada de enfocar las tareas de aprendizaje y puede presentar un argumento convincente en un informe de investigación.

5 Siente gusto por su trabajo bien realizado y comienza a disfrutar de la búsqueda intelectual e imaginativa.

6 Es crecientemente consciente de las causas profundas de lo que estudia y de las consecuencias éticas y morales de sus contenidos y métodos.

7 Ha desarrollado competencias básicas de razonamiento y argumentación, fundamentando sus opiniones y afirmaciones.

8 Se siente capaz de aplicar conocimientos a nuevas situaciones y de resolver creativamente problemas.

9 Está preparado para manejar las nuevas tecnologías, especialmente de la información y la comunicación y puede elaborar una mirada crítica respecto a sus efectos negativos.

10 Sostiene con una actitud de esfuerzo constante los hábitos intelectuales aprendidos y es consciente de las consecuencias morales de sus aprendizajes.

B - Conocimiento básico

1. Ha desarrollado un conocimiento general de las ideas centrales, las metodologías y del alcance de una diversidad de disciplinas intelectuales del conocimiento, manejando fuentes bibliográficas diversas.

2 Es capaz de relacionar los sucesos de la actualidad con algunos que los anteceden históricamente. Ha crecido en la apreciación de su herencia cultural y valora especialmente la identidad nacional abierta a lo universal.

3 Está ampliando su conocimiento de la naturaleza global de muchos problemas sociales actuales respecto a los derechos humanos, la energía, las tecnologías de la comunicación y la información, la ecología, los alimentos, la población, la desocupación y su impacto en diversas comunidades de seres humanos.

4 Es capaz de comprender algunas de las implicaciones del uso de la ciencia, la tecnología y el capital en la política pública y en la sociedad civil nacional, regional y mundial y sus consecuencias morales y sociales.

5 Es capaz de discernir algunas de las ambigüedades morales contenidas en los valores promovidos por la cultura actual y se introduce en la complejidad del multiculturalismo.

6 Ha comenzado a desarrollar un repertorio de imágenes del hombre como se presenta en la literatura, las biografías y la historia; dándole forma a una apreciación más compasiva y esperanzadora del ser humano en su variedad y potencial.

7 Es capaz de desarrollar una conciencia crítica con la que puede evaluar mejor los desafíos con que se enfrenta el hombre contemporáneo y las diferentes maneras de confrontarlos.


3) RELIGIOSO

Al llegar a la etapa de graduarse, el estudiante del colegio del Salvador tendrá un conocimiento experiencial de las principales doctrinas y prácticas de la Iglesia Católica. A partir de la vivencia personal, habrá examinado también sus propios sentimientos religiosos y creencias con el objeto de elegir su orientación fundamental hacia Dios: se ha animado a un encuentro personal con Jesucristo.

1 Ha leído y meditado los Evangelios. Conoce y ama la persona de Cristo tal como se presenta en el Nuevo Testamento.

2 Ha logrado el conocimiento básico de las enseñanzas de la Iglesia acerca de Jesús y su misión redentora, al igual que la expresión sacramental de esa misión en la Iglesia y a través de ella.

3 Se está haciendo más consciente de sus propias responsabilidades de explorar y verificar su fe y de las alternativas que esta verificación implica y puede reconocer la Experiencia de Dios en la propia vida.

4 Ha tenido alguna experiencia personal de Dios, ya sea en oración, estando en un Encuentros con Cristo, Retiros, Ejercicios Espirituales, Misión, Voluntariado.

5 Está empezando a formar conciencia con la que evalúa sus alternativas morales y puede tratar con los asuntos relacionados a la moral con claridad creciente.

6 Está conociendo, a través de sus propios fracasos y límites su necesidad de sanarse y reconciliarse con los amigos, la familia, la Iglesia y el Señor.

7 Está en las primeras etapas de entender la relación entre la fe en Jesús y ser un "hombre al servicio de otros", animándose en la dimensión misionera de su propia fe y desarrollando actitudes de perdón, gratuidad, servicio, compasión y solidaridad.

8 Tiene un significativo conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y predisposición a su práctica. Puede hacer frente a toda tentación de absolutización, comprendiendo que el único absoluto es Dios, y en su grado correspondiente, la imagen de Dios que es todo ser humano.

9 Ha tenido algunas experiencias en el servicio de los necesitados, lo que le ha producido satisfacción, y ha llegado a una apreciación compasiva de sus necesidades de respeto, justicia y amor.

10 Participa activamente de la celebración comunitaria de la fe a través de la oración y la eucaristía, y es capaz de integrarse activamente en la vida de la Iglesia local.

11 Comprende que solo en Dios encuentra el ser humano su plena significación. Descubre el "sentido de Dios" y advierte formas de negación práctica de Dios en la cultura contemporánea.

4) QUE AMA

Al graduarse, el alumno del Salvador de un colegio jesuita está bien encaminado a establecer su propia identidad. También está en el umbral de ser capaz de renunciar a su interés propio o el egocentrismo en su relación con aquellos que signifiquen algo más para él. En otras palabras, está aprendiendo a tomar el riesgo de relacionarse a un nivel donde pueda abrirse y darse a conocer y al mismo tiempo aceptar el misterio de otra persona y quererla. Ha dejado atrás la niñez definitivamente, pero no ha logrado aún la confianza y la libertad de una persona madura.

1 Confía en la fidelidad sus amigos, miembros de su familia y de algunos adultos de la comunidad escolar.

2 Ha experimentado momentos en los que ha empezado a sentir el amor de Dios hacia él como persona.

3 Comienza a aceptarse y a amarse tal como es; ahora ya puede reírse de sí mismo.

4 Se siente ahora más cómodo y maduro con personas del sexo opuesto que al principio de la adolescencia.

5 Está comenzando a integrar la sexualidad en su personalidad total.

6 Ha comenzado a apreciar amistades personales más profundas, pero también está aprendiendo que no todas las relaciones son profundas y duraderas.

7 Está comenzando a apreciar, a través del servicio a los demás, la satisfacción de entregarse uno mismo a otras personas y encuentra, por consiguiente, su vida enriquecida. Ha tenido la experiencia de la consolación, en la entrega.

8 Está más capacitado para colocarse en el lugar de otra persona y comprender lo que ella piensa o sufre.

9 Comprende mejor sus propios sentimientos y es capaz de expresarlos a sus amigos.

5) CAPAZ DEL COMPROMISO SOLIDARIO

Al graduarse, el estudiante del colegio del Salvador ya ha adquirido bastante conocimiento de las necesidades que tienen las comunidades de nuestro país, así como otras más lejanas y se está preparando para el día en que ocupará un lugar en esas comunidades como miembro competente y responsable. Reconoce dentro de sí el potencial para cometer injusticias y ha empezado a ver injusticias en algunas de las actitudes y estructuras sociales que lo rodean. Ha empezado a adquirir las destrezas y las motivaciones necesarias para vivir su compromiso con la construcción de una sociedad solidaria y su participación responsable como ciudadano.

1 Es más consciente de sus tendencias y actitudes egoístas que lo conducen a tratar a otros injustamente, y conscientemente busca ser más compasivo comprensivo y generoso con los demás, aceptándolos como son.

2 Está comenzando a ver, que su fe cristiana implica un compromiso hacia una sociedad solidaria y participativa.

3 Está comenzando a comprender las raíces culturales y estructurales de la falta de solidaridad y justicia en la sociedad y en las actitudes y las costumbres de las personas.

4 Ha estado expuesto a las necesidades de algunos sectores menos favorecidos de la comunidad, a través de los programas de servicio a la comunidad, y ha logrado identificarse con los sentimientos de estas personas, el entender sus condiciones de vida y valorar sus actitudes.

5 Está desarrollando un sentido de compasión por los excluidos y marginados y a la vez una preocupación por aquellos cambios espirituales, culturales, sociales y económicos que las ayudarán a obtener sus derechos y aumentar su dignidad humana.

6 Está comenzando a comprender que muchas de las problemáticas sociales se extienden más allá de la comunidad local y que en realidad, son nacionales, regionales y globales en extensión.

7 Está comenzando a entender la complejidad de muchas problemáticas sociales y la necesidad de la lectura crítica de diversas fuentes de información acerca de ellas.

8 Está comenzando a comprender que los valores de una sociedad inclinada al materialismo consumista muchas veces amplificados por los medios de comunicación, a veces están en conflicto con las exigencias de una sociedad humanizada y justa y aún con los valores del Evangelio mismo.

9 Comprende que la opción por la justicia y la solidaridad implica el rechazo de la violencia, la venganza y la intolerancia como así el egoísmo y la indiferencia frente a los más necesitados.

10 Esta preparado para comenzar a participar responsablemente de la vida política y social de la Argentina, ejerciendo sus derechos y deberes como ciudadano, en el marco del sistema democrático.


CONCLUSION

Al presentar este perfil, debe reconocerse también que la influencia inmediata del Colegio en su desarrollo es limitada a un espacio determinado y a un tiempo concreto. Otras influencias, con frecuencia fuera del control del colegio, impedirán o fomentarán el desarrollo del alumno. Es nuestra responsabilidad junto con las familias, crear las mejores condiciones posibles para que los factores extra-escolares sean oportunidad y fortaleza para dicho desarrollo y que la propuesta educativa del colegio sea de la mejor calidad humana y académica posible, sembrando semillas de humanización en el marco de la educación a lo largo de toda la vida.

Es una característica de la espiritualidad de San Ignacio que no se puede ser cristiano sino en el mundo. Y es en esta realidad del mundo, en este contexto difícil y a menudo indiferente o adverso a la fe y al humanismo cristiano donde hoy nos toca educar como mediadores de esperanza y puentes de reconciliación, descubriendo y haciendo descubrir a nuestros alumnos y a sus familias la presencia salvadora de Dios.

Reconocemos que al presentar este perfil del graduado ideal, estamos sugiriendo que esta es la meta legítima y necesaria para un colegio jesuita y parte sustancial de su misión, y que para cumplirla nuestra comunidad educativa se propone crecer como:

1 Una comunidad educativa centrada en la Persona de Jesucristo, el hombre por excelencia con y para los demás.

2 Una comunidad educativa comprometida en la formación integral de todas las personas que la integran.

3 Una comunidad educativa que busque organizadamente la calidad integral en su Proyecto Educativo, con y para los demás.

4 Una comunidad educativa comprometida con su contexto cultural, que reconoce sus raíces históricas, preocupada activamente por las necesidades de su comunidad local, a través del servicio a la Ciudad de Buenos Aires y de la Argentina y abierta a la proyección regional y mundial de su misión educativa.






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