Folletos Institucionales - VERSIÓN DIGITAL







PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

VISIÓN Y MISIÓN

A) VISION
Con CALIDAD INTEGRAL FORMAMOS HOMBRES CRISTIANOS para los DEMAS y con los DEMAS.

Con calidad integral formamos hombres cristianos para los demás y con los demás.

Caracteriza la propuesta educativa de los Colegios de la Compañía de Jesús desde el espíritu del MAGIS IGNACIANO expresado en:

1.- La visión integral de la persona humana, abierta a la trascendencia, en búsqueda de Dios, a través de Jesucristo y la Iglesia.

2.- El liderazgo ignaciano, para en todo amar y servir.

3.- La gestión educativa de calidad en procesos y resultados.

4.- La concepción integral de los procesos educativos como medio de una formación integral de la persona que incluya sus aspectos religiosos, humanos, intelectuales, afectivos, sociales y corporales.

Con calidad integral Formamos hombres cristianos para los demás y con los demás.

Como comunidad educativa conformada por jesuitas y laicos, docentes, alumnos, ex alumnos, familias y colaboradores, nos educamos y crecemos según la visión ignaciana de Dios, la persona y el mundo, en el marco de la misión de la Iglesia y de los valores del Evangelio.
Promovemos una maduración de la fe personal y comunitaria con sincero respeto de la libertad y la situación evolutiva de cada persona, haciendo vivencial el amor de Dios hacia los hombres.

Con calidad integral formamos hombres cristianos Para los demás y con los demás.

Frente a los desafíos de la sociedad argentina del Siglo XXI queremos ayudar a través de la educación a construir comunidades de Fe, mediadoras de Esperanza y a formar ciudadanos responsables y creativos que hagan realidad la dignidad de la persona humana, la defensa de la vida desde su origen, la convivencia ético –política en el sistema democrático y la justicia y la solidaridad, en especial con los más pobres y necesitados de nuestros hermanos.

Con calidad integral formamos hombres cristianos para los demás y con los demás

Nuestra visión educativa incluye desarrollar y promover el valor del estudio cotidiano, de la reflexión y el pensamiento profundo, del diálogo y de la amistad social, del respeto al otro, del servicio comunitario y de la participación responsable, todo ello en la perspectiva de educar para la reconciliación con Dios, con los demás y con la creación.

B) MISION DEL COLEGIO DEL SALVADOR
El Colegio del Salvador asume la tarea educativa como participación en la misión apostólica de la Compañía de Jesús, en el marco de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica. Por eso ofrece a la sociedad argentina en la Ciudad de Buenos Aires una clara inspiración cristiana e ignaciana y un modelo de educación integral, humanizadora, personalizante y personalizada. Aspiramos a una educación de calidad portadora de valores, profundamente humanos y cristianos.

Participamos del sistema educativo público de gestión privada de la Argentina ofreciendo el servicio educativo desde la Sala de dos años y en los Niveles Pre-escolar, Primario y Secundario. No recibimos subsidio o financiamiento público alguno. Contamos con programas de reducción de aranceles para ayudar a las familias a enfrentar las dificultades socio-económicas y poder acceder a la educación que han elegido.

Dentro de este marco institucional-legal es nuestra intención ofrecer un proyecto educativo lo más inclusivo posible rechazando intencionalidades excluyentes y exclusivas.

Desde esta visión cristiana y en función de un pluralismo enriquecedor que reconoce la diversidad, el Colegio del Salvador opta por la apertura a todos los sectores de la sociedad sin discriminación, deseando que los medios de financiación pública y privada respondan por los costos reales de la educación.

En este sentido apoya el derecho y el deber de los padres de familia a elegir los colegios y modelos de educación sin ningún tipo de limitación, en especial la económica.

Concebimos al Colegio como comunidad educativa enraizada en la historia cultural de la ciudad de Buenos Aires y de la Argentina , fomentando el amor a la tradición cultural a través de experiencias concretas de acercamiento y aprecio de la misma y desde una sencilla y profunda valoración de lo propio, abrirse al encuentro de lo diverso y plural.

Somos la continuación del primer Colegio de enseñanza secundaria fundado en Buenos Aires en 1617 por la Compañía de Jesús, denominado Colegio de Loreto, ubicado en la actual Plaza de Mayo. Asimismo, asumimos la continuidad de la obra educativa en el Colegio de San Ignacio (1664) ubicado en la Manzana de las Luces y finalmente, desde 1868, nos denominamos Colegio del Salvador en la actual ubicación de calle Callao.

Por nuestra trayectoria histórica más que centenaria compartimos con todos los miembros de nuestra comunidad la herencia espiritual, cultural y educativa, y la ponemos al servicio de nuestra ciudad y de nuestro país explicitando nuestro compromiso con el perfeccionamiento de las políticas y prácticas de la educación argentina.

Como escuela católica, inspirada en el Evangelio de Jesucristo, buscamos crear un ambiente animado por el espíritu de Esperanza que haga posible un diálogo permanente entre fe y cultura, fe y razón, fe y ciencia, a través de nuestra propuesta educativa. Inculturando el Evangelio, queremos descubrir y ayudar a descubrir las semillas del Verbo en la cultura actual.

Si una de las intuiciones fundamentales de San Ignacio de Loyola fue la de que hay que insertarse en el mundo para encontrar a Dios, educar hoy es educar en el mundo de la cultura global, de las nuevas tecnologías, de los cambios culturales y productivos, y ponerse en diálogo crítico con él desde la Fe.

El Colegio del Salvador atento a la evolución y a los cambios de la sociedad y a las situaciones de complejos desafíos culturales por el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a los crecientes desniveles socio-económicos, desean una proclamación responsable del Evangelio, de tal modo que ilumine los aspectos culturales y estructurales de la sociedad en los que están incrustadas las raíces profundas de la injusticia y la deshumanización y ayude a superarlas a través del conocimiento, del trabajo y del amor.

El Colegio del Salvador, como colegio de la Compañía de Jesús, conciente de que no es posible el servicio de la fe sin promover la justicia, entrar en la comprensión de las culturas y abrirse a la comunicación inter religiosa, desea ser un ámbito de diálogo, en el que se trasmita críticamente la cultura, recibiendo sus inquietudes y planteamientos, se ofrezcan con honestidad y profundidad las respuestas de la fe cristiana y se ayude a las personas a madurar con actitudes sinceras de discernimiento.

En la sociedad del conocimiento, la ciencia, la tecnología y los medios de comunicación son áreas de nuevas alfabetizaciones y de desarrollo de nuevas competencias en nuestros alumnos. Cambian la forma de pensar y aprender y se crean nuevos ambientes de aprendizajes. Reconociendo su necesidad, advertimos sin embargo los peligros por un uso que provoque competitividad sin límites e individualismos que crean nuevas fronteras de exclusión y sufrimiento, sino se enseñan y aprenden en un contexto moral. Por ello nos comprometemos en la formación de personas competentes, pero no competitivas, con sentido de perfección, pero con y para los demás.

Por tanto para el Proyecto educativo del Colegio del Salvador, como para San Ignacio, no es el mucho saber lo que importa, sino también el sentir, el saber con y el saber para. La calidad educativa se debe inscribir entonces en una teología y en una ética de los fines y los medios, subordinados siempre a la gloria de Dios, que es el bien de la persona humana.

El fin último que pretende el Colegio es entonces la formación integral de las personas, en sus aspectos espirituales, intelectuales, afectivos y sociales, con sentido religioso, rigor intelectual, apertura de corazón, sensibilidad, creatividad y laboriosidad, para que puedan contribuir, como auténticos mediadores de Esperanza, al mejoramiento de la calidad de vida de las familias y de la sociedad, en el marco del humanismo cristiano.

La Pedagogía Ignaciana inspira y alimenta nuestro Proyecto Educativo Institucional que busca la aplicación organizada y creativa de esta visión y esta misión en cada uno de los niveles y ciclos educativos del Colegio del Salvador a través de un currículo abierto, flexible, dinámico y contextualizado.

La Pedagogía Ignaciana nos hace ser exigentes, ante todo con nosotros mismos, para no conformarnos con resultados mediocres y ocasionales, y nos urge en la renovación de nuestros métodos y en la actualización de la propuesta educativa.

SINTESIS DE LA MISION
ASPIRAMOS A SER una comunidad educativa inspirada en los valores del Evangelio y de la espiritualidad ignaciana que trabaja para formar personas concientes, competentes, y solidarias, con raíces en su cultura, abiertos a su tiempo y al futuro.

RECONOCEMOS en las raíces históricas de más de tres siglos de trayectoria espiritual y cultural en Buenos Aires, la mejor promesa del compromiso educativo con la formación integral de personas para el Siglo XXI y el Tercer Milenio.

QUEREMOS formar personas cristianas, mediadores de Esperanza, líderes en el servicio, a imagen de Jesús, capaces de una conversión personal a través de un corazón virtuoso y de una profunda preparación integral a través del desarrollo de sus talentos.

CONTAMOS con un grupo humano calificado profesionalmente y comprometido personalmente con una propuesta educativa sólida e innovadora, con trayectoria y apertura y con los recursos y medios necesarios y actualizados para los fines propuestos.

C) VALORES COMPARTIDOS
1.- Fundamentados en la Espiritualidad de San Ignacio de Loyola y en la trayectoria espiritual y educativa de la Compañía de Jesús, trabajamos en educación con amor, y esperanza, responsabilidad y compromiso buscando formar hombres con y para los demás.

2.- Queremos en todo amar y servir, despertando y motivando a través de la educación auténticas vocaciones humanas y cristianas, sumando esfuerzos con otros hombres y mujeres de buena voluntad.

3.- Reconocemos en la historia de nuestra sociedad y de nuestro país el valor de las raíces culturales como aportes a una identidad abierta a lo universal y como orientación en la búsqueda de un hogar que nos identifique en lo plural en el contexto de un mundo crecientemente globalizado y en una nueva cultura científica-tecnológica.

4.- Somos hombres y mujeres, jesuitas y laicos que nos valoramos y respetamos, con deseos y capacidad de trabajar en equipo y de construir con alumnos, padres de familias, ex alumnos y colaboradores, una comunidad educativa formadora de saberes y valores.

5.- Nuestras relaciones interpersonales se fundamentan en la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, la participación, la caridad fraterna y el respeto y se realizan a través de la comunicación, el diálogo y del trabajo cotidiano que aspira al MAGIS.

6.- En este ámbito colaboramos especialmente con las familias para enriquecer y acompañar las experiencias de encuentro personal que van despertando la conciencia de cada estudiante para que construya una vida llena de sentido, feliz, creativa y fecunda a través de metas, opciones y hábitos rectamente ordenados.

7.- Asumimos los valores objetivos que se desprenden de una antropología cristiana y humanista explícitamente expresado en el Proyecto Educativo Común (PEC) de la Compañía de Jesús en América latina.

a. Amor, en un mundo egoísta e indiferente.
b. Justicia, frente a tantas formas de injusticia y exclusión.
c. Paz, en oposición a la violencia.
d. Honestidad, frente a la corrupción.
e. Solidaridad, en oposición al individualismo y a la competencia.
f.  Sobriedad, en oposición a una sociedad basada en el consumismo.
g. Contemplación y gratuidad, en oposición al pragmatismo y al utilitarismo.

8.- Buscamos que tales valores se expresen en opciones fundamentales y conductas prácticas que den cuenta no solo de una conciencia ética bien informada sino sobre todo solidamente formada.


D) DEFINICIÓN DE CALIDAD

…”Nuestra misión apostólica debe ser una misión de calidad para la Mayor Gloria de Dios”…

Entendemos la calidad educativa como un estado óptimo al cual debe orientarse nuestra tarea pedagógica. Una actitud de mejora continua que nos hace reflexionar sobre todo lo que hacemos porque siempre lo podemos hacer mejor.

La calidad educativa implica un proceso dinámico de mejoramiento continuo en todas las dimensiones y ámbitos que hacen a la formación integral de nuestros alumnos en el marco del MAGIS ignaciano.

En orden a la visión y misión institucional nuestro compromiso con la calidad integral tenderá a promover en los alumnos las dimensiones: espiritual, cognitiva, afectiva, comunicativa, estética, corporal, ética y sociopolítica. Las mismas se concretan en el perfil del estudiante en general y en el perfil de logros de cada uno de los niveles de enseñanza.


E) CARACTERISTICAS DEL ESTILO EDUCATIVO IGNACIANO
Para alcanzar la visión y la misión el Colegio del Salvador comparte un estilo educativo propio con los Colegios y escuelas jesuitas de Argentina y el mundo que básicamente se identifican en estas notas ignacianas:

1.- Una filosofía educativa que sustenta la totalidad de la propuesta educativa.
Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola inspiran la finalidad última de la educación jesuita: ayudar a los alumnos a encontrar a Dios en todas las cosas, a descubrir su vocación humana y su misión en la vida, a servir a otros en el contexto de sus familias, sociedad y país, a estar abiertos desde la propia identidad a toda reflexión y acción digna de la persona humana, a aprender a discernir lo que es bueno o no para si mismo y para los demás.

2.- Un cuidado y seguimiento personal a cada uno de los alumnos. Nuestra educación trabaja no solo en la formación intelectual de los alumnos, sino en su desarrollo espiritual, moral, afectivo, corporal, estético, comunicativo y socio político, y en la integración de todas estas dimensiones. El seguimiento personal ayuda a alcanzar las metas de esta formación integral, en el marco de la comunidad educativa donde contamos con la participación activa de las familias.

3.- La búsqueda de la excelencia, en su concepción humana lo más integral y equilibrada posible, como nota distintiva, junto al aliento y desarrollo de los talentos personales de cada alumno. Es el Magis ignaciano que nos mueve a multiplicar al máximo posible los dones recibidos de Dios y a promoverlo en todo el ambiente del Colegio pues el proceso formativo abarca todos los espacios de la vida escolar.

4.- Insistencia en un pensamiento reflexivo y en una comunicación interpersonal madura y efectiva según la etapa evolutiva de cada uno.
La Educación de la Compañía de Jesús se distingue por llegar al corazón humano en el proceso de formación integral. Queremos crear las condiciones para el desarrollo de un pensamiento reflexivo, de un razonamiento claro y lógico, y de capacidades interpersonales de comunicación oral y escrita. Queremos enseñar a pensar y a interpretar con espíritu crítico el cúmulo de datos que nos inunda y a actuar con rectitud.

5.- La búsqueda de una educación abierta e integral, no cerrada en la especialización apresurada, y capaz de dialogar con su tiempo.
Se busca formar la sabiduría que va unida a la conciencia más que habilidades instrumentales, sin desconocer su importancia pero jerarquizando su lugar.
Una profunda formación humanística está en el centro de nuestra Propuesta curricular.

6.- Un compromiso sincero con la fe que construye justicia, en diálogo con la cultura. Como Colegio jesuita buscamos que nuestros alumnos integren en su identidad personal una visión madura y coherente de la fe cristiana con un compromiso auténtico para transformar los aspectos deshumanizados e injustos de la realidad, a través del conocimiento, el trabajo y el servicio a los demás. Transformación que comienza en la propia conversión de corazón como testimonio de amor cristiano, a través de la experiencia personal de la amistad con Jesucristo y de la confianza en la ternura de María, Madre de la Misericordia.

7.- Un sentido del tiempo que ubica a la educación como un camino de largo aliento, y tarea de toda la vida. Como en toda siembra, los resultados no se ven inmediatamente. Comenzamos un proceso de formación integral, junto a las familias, que no finaliza al terminar los años de la educación formal. Rechazamos por tanto una concepción inmediatista que reduce la educación a un producto instantáneo.


F) NUESTRO MODELO PEDAGOGICO IGNACIANO
Respetando la diversidad de propuestas educativas de nuestra sociedad, nuestro modelo educativo se perfila con las siguientes dimensiones:

1.- Asumimos y actualizamos la trayectoria educativa de la Compañía de Jesús especialmente en:

1.1. La atención personal de los alumnos y los sistemas de orientación y tutorías, mediante el conocimiento y la aceptación de su persona y contexto, valorando no solo el rendimiento académico, sino las cualidades humanas, necesidades e intereses, y teniendo en cuenta no solo resultados coyunturales sino todo el proceso educativo .

1.2. La atención e interés por los aspectos comunitarios y pro sociales de los alumnos, su capacidad de reflexionar y comunicarse en grupo, de convivir y trabajar por los demás, especialmente por los mas necesitados a través del apostolado social y el aprendizaje servicio.

1.3. La exigencia y firmeza en el estudio serio y profundo, en el cumplimiento de las normas, en el trabajo responsable y bien hecho, personal y grupal y en las demás actividades de la vida escolar.

1.4. La cooperación y participación responsable de los alumnos en su propia formación, de acuerdo a la etapa evolutiva y a sus contextos.

1.5. La creatividad, libertad de expresión e iniciativa de todos los miembros de la comunidad educativa, supuesto el respeto a la dignidad de las personas y el ejercicio de la responsabilidad por la misión de cada uno.

1.6. La apertura a nuevos ambientes cognitivos y formas de enseñar y aprender, métodos y técnicas educativas, la alfabetización en nuevas tecnologías según el contexto de las necesidades y demandas de la sociedad.

1.7. Métodos didácticos predominantemente activos y colaborativos teniendo en cuenta los distintos estilos de aprendizajes de los alumnos y la diversidad de recursos para el proceso de enseñanza y aprendizaje.

2.- La adopción del Modelo Pedagógico Ignaciano.

La Pedagogía ignaciana es el camino por el que los docentes acompañan y motivan a los alumnos en su crecimiento y desarrollo.
Incluye una perspectiva del mundo, de Dios, de la vida y una visión de la persona humana ideal que se pretende formar. Es un proceso consciente y dinámico, en el cual cada uno de sus pasos se integra de tal manera que se afectan e interactúan durante todo el proceso.
Promueve y motiva así un crecimiento constante en las personas o grupos de personas, afectando siempre la realidad involucrada, ya sea personal, grupal o institucional.



Se desarrolla en cinco momentos o pasos:

2.1. Situar la realidad en un contexto de aprendizaje, personal, familiar institucional y en un contexto epocal espiritual, cultural, social, económico y político.

2.2. La experiencia, que va más allá de la comprensión meramente cognitiva y afecta a toda la persona que aprende, mente, corazón y voluntad y a todos los ámbitos del Colegio. Si el sentimiento interno no se une al conocimiento intelectual el aprendizaje no moverá a la acción. Además de la actividad de aula son ámbitos del aprendizaje y por tanto de experiencias educativas el encuentro fraternal, la celebración, las actividades extra-muros, la actividad pastoral y solidaria.

2.3. La reflexión, descubriendo el sentido de la experiencia, directa o indirecta, propia o ajena, aprendiendo a comprender, entender y juzgar, a investigar y pensar, a razonar, a argumentar y a discernir.

2.4. La acción, consecuente con los pasos anteriores, expresada en la decisión y en las acciones internas y externas correspondientes, movilizando y ejercitando la voluntad.

2.5. La evaluación, de las acciones y procesos, enseñando a hacer las cosas correctas, lo mejor posible, y bien hechas desde el principio. La evaluación no se refiere solo al proceso de aprendizaje de los alumnos sino a todos los procesos de la institución educativa.


G) DIMENSION INSTITUCIONAL
1.- La gestión institucional además de responder a los principios propios de una gestión actualizada con competencia técnica superando el aislamiento y los modos domésticos y personalistas de gobierno, asume explícitamente la corresponsabilidad de la misión de la Compañía de Jesús para la educación.

2.- En su organización y estructura institucional tenemos en cuenta un conjunto de criterios que permitan crear un clima de comunidad en el que se viva un estilo cordial y eficiente de trabajo educativo y relaciones interpersonales. Asimismo buscamos un mejoramiento continuo hacia el logro de las metas comunes a través de una adecuada planificación y evaluación institucional.

3.- La dimensión institucional organizada debe abarcar y articular todos los ámbitos que intervienen en la misión educativa. Sus características deben ser el logro de una institución eficaz, participativa, flexible y creativa ante los nuevos desafíos de la realidad en función del bien de sus alumnos en el marco de una cultura de la evaluación de calidad de nuestros procesos y resultados.


H) CARACTERISTICAS DE NUESTRA COMUNIDAD EDUCATIVA
Para hacer realidad nuestro modelo pedagógico y vivir nuestro estilo educativo la comunidad educativa del Colegio del Salvador aspira y trabaja por ser:

1.- una comunidad educativa centrada en la Persona de Jesucristo.
2.- una comunidad educativa comprometida profundamente en la formación integral de todas las personas que la integran.
3.- una comunidad educativa que busca organizada y participativamente la calidad integral de su Proyecto Educativo en el marco de una cultura evaluativa y de mejoramiento continúo.
4.- una comunidad educativa que reconoce sus raíces históricas y se preocupa activamente por las necesidades de la comunidad, formando personas como ciudadanos responsables y solidarios al servicio de la Ciudad de Buenos Aires y de la Argentina, abiertos a la proyección regional y mundial de la misión educativa.
5.- una comunidad educativa abierta a integrarse en red con las otras obras educativas de la Compañía de Jesús y a cooperar con organismos educativos de la Iglesia y de la sociedad civil.

LOS PARTICIPANTES EN EL PROCESO EDUCATIVO
Entendemos la educación como un proceso intencionado, permanente, consustancial a la vida del hombre, que permite no sólo adquirir saberes, sino sobre todo desarrollar valores, capacidades y habilidades. Para desarrollar bien, es decir con calidez y efectividad, esta educación humanista y cristiana, que es personal y comunitaria, se requiere que alumnos, profesores y padres de familia estén de acuerdo en algunas actitudes básicas:

ACTITUD del alumno
El alumno, de acuerdo a su nivel de madurez, es una persona en proceso de formación capaz de aprender a descubrir el mundo, a entusiasmarse por aprender resolver sus problemas y tomar decisiones, en un proceso constante de interrelación con su medio y de formación de su voluntad y carácter.
Conociendo con claridad lo que se espera de él, asume una actitud activa en vista al logro de esas metas. El alumno tendrá su plan de trabajo y se comprometerá a realizarlo. Aprenderá a llevar a su propio control personal de logros, y cada vez más conscientemente organizará sus actividades y su tiempo, reconociendo lo que ha logrado y lo que le falta, aceptando sus habilidades y sus limitaciones. Adquirirá progresivamente un auto imagen realista, una visión positiva del mundo a través de todo su quehacer y una capacidad de expresar su interioridad, de trascender en una búsqueda activa de Dios y de comprometerse con y para los demás.

ACTITUD del docente
El docente, laico/laica o jesuita, es orientador, animador, guía cuidadoso del proceso de aprendizaje y respetuoso de las diferencias y ritmos individuales. Enriquece con su estilo personal y pedagógico el Proyecto Educativo Institucional. Sabe que los niños y jóvenes esperan de él una guía segura y un modelo consistente, capaz de motivar y exigir, de comprender y dirigir, y sobre todo, de responder adecuadamente a las distintas situaciones de la vida escolar. Su función va más allá de la mera transmisión de conocimientos. Animará al alumno hacia el logro de la autonomía, proponiéndole medios, instrumentos y experiencias educativas que permitan al niño/joven su encuentro con Dios, con los demás y con su mundo. Conocedor de la cultura juvenil e infantil, el docente / tutor / maestra procurará desarrollar un clima que permita al alumno encarar con alegría y esperanza su proceso de formación personal. Para esto el docente estará permanentemente perfeccionando sus competencias pedagógicas y humanas y alimentando su vida espiritual como autentico mediador de esperanza y encarnación de los valores que proclama.
ACTITUD de los padres
Los padres desde su condición natural de primeros responsables de la educación de sus hijos se preocuparán por conocer este modelo educativo y comprometerse con él. Aceptarán a sus hijos como son, respetando sus capacidades y ritmos, conociendo sus talentos, exigiéndoles lo que pueden dar, ayudándoles a descubrirse a sí mismos, y mostrándose ante ellos. Los acompañaran en su crecimiento en la fe y los invitaran a vivir en familia los valores y actitudes fundamentales compartidas con el Colegio. Se preocuparán de su propia formación como adultos y padres de familia participando en la vida de la comunidad educativa a través de instancias pastorales y formativas, en busca de una armonía profunda entre la institución y el hogar.
ACTITUD de otros miembros de la comunidad
Los otros miembros de la comunidad: colaboradores, administrativos y auxiliares, se preocuparan por conocer este modelo educativo y comprometerse con él, ya que también influyen en la formación de los alumnos. En ese sentido son modelos de vida y servicio que forman parte activa de la comunidad educativa.






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